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julietanay
16 posts · 0 seguidores · 0 pts · Novato (Lv1)

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JjulietanayLv1· hace 2013 dRelatos

un poco de ayuda

Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto

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JjulietanayLv1· hace 2026 dRelatos

despedida de soltero de mi mujer

Somos una pareja que estamos de novios hace años, vivimos en provincias separadas de la Argentina y somos muy abiertos sexualmente, resulta que estábamos a unas semanas de irnos a España y casarnos con mi novia, entonces empezábamos con las distintas despedidas de solteros con los distintos grupos de amigos. Ella tuvo su despedida de solteros en su provincia con sus amigas y luego se vino a mi provincia para viajar juntos a España. Le pregunté que tal su despedida y me contó que bastante aburrida, nada de sexo, supuse que me mintió, aunque no había razón para hacerlo dado que como les comenté somos abiertos sexualmente. A mi me quedaba una despedida con los compañeros del trabajo que sería a los 2 días, ya me había encargado de conseguir 3 putas, mientras otros se encargaban de el alcohol, éxtasis, marihuana, comida, lugar... estaba todo bastante bien organizado, hasta que llegó el día. Las putas me llaman y me dicen que no pueden asistir, seguramente consiguieron una fiesta en la que les pagaban más y me cagaron. Estaba desesperado, no conseguía por ningún lado. Mi futura esposa me nota algo preocupado, le comento lo que pasa y me dice "Si te animás voy yo y les hago un showcito"... la verdad es que nunca nos habíamos visto teniendo sexo con otras personas, si bien al estar a la distancia nos gustaba calentarnos imaginándonos en orgías, una cosa era charlarlo por whatsapp y otra verlo en vivo y en directo... pero por otro lado una despedida sin putas no es una despedida, y al fin y al cabo para cojerla iban a tener que pagar y quizás no todos estuvieran dispuestos a pagar si poníamos un precio alto... calculé que como mucho se la cojería uno o dos de mis compañeros y yo. Era muy morboso, porque mis futuros ex-compañeros de laburo no conocían a mi futura esposa y aunque después se enteraran que era mi mujer ya estaríamos en España. Así que pensé que no sería tan mala idea, solo tendría que controlar un poco mis celos, aunque la morbosa idea de verla con otro me estaba gustando. Le dije que si, que me parecía una buena idea a parte que nos serviría para recaudar un poco de plata, ya que estábamos bastante justos de efectivo y me aclaró "Amor, la única condición es que yo sea la única mujer, sabés que no me gustan las chicas"... parece que no le gusta la competencia pensé y le dije que si. Llega la noche de la despedida y les aviso a los chicos que las putas me cagaron y que solo va a venir una sola... no les gustó mucho, pero no había alternativa. Estábamos escuchando música y charlando mientras algunos fumábamos unos porros, otros tomaban éxtasis y todos tomábamos alcohol, un ambiente muy festivo... y se hizo la hora en que ella llegaba.Cuando la vieron... rubia de pelo corto hasta el mentón, muy bonita, 1,73 mts sin tacos... un hembrón... se quedaron boquiabiertos, hacía bastante que no veían una puta tan buena. Cuando llegó ella empezamos a bailar todos con ella en el medio, pidió un poco de éxtasis (nunca había probado) y le dimos medio para que vaya entrando en calor Mientras bailaba le íbamos metiendo mano por todos lados, refregándole la pija, etc. siempre todos con la ropa puesta. Llegado un momento los chicos empiezan a gritar que "juegue" con el homenajeado, entonces ella se me acercó, me besó en la boca primero suave y luego pasionalmente, exactamente como sabe que me encanta. Mi mente estaba a 1000 estaba enloquecido de pensar que no sabía aún que podía pasar. Bajó mis pantalones y se puso mi pija ya totalmente erecta en la boca... ella sabe muy bien que si chupa sobre el frenillo me hace acabar enseguida, y la hija de puta lo hacía suavemente mirándome a los ojos... me ponía a mil, pero sabía a que velocidad hacerlo para mantenerme sin acabar. Ya no aguantaba más la tortura oral que me estaba dando, la levanto de los pelos, le meto un beso, me pongo un forro para que no sospechen que no era una puta sino mi mujer, me agarra ella, me sienta en una silla, me monta de espaldas y me empieza a cabalgar. Los chicos empiezan a desnudarse y a mirar la escena hasta que se van acercando y empiezan a manosearle las tetas y meterle dedos en la boca para que chupe (a ella le vuelven loca las manos), ella se para, gira y comienza a cabalgarme de frente, diciéndome al oído que no para de acabar, que está enloquecida... al parecer el éxtasis estaba haciendo un lindo efecto. Uno de los chicos comienza a meterle un dedo en el culo y luego dos para ir preparándolo... yo estaba enloquecido, la imagen de mi futura mujer garchándome y siendo manoseada por mis compañeros era demasiado excitante, así que como no daba más y quería acabar, la saqué de los pelos de encima mío, la senté en una banqueta alta con el culo bien para afuera y le empecé a cojer el culo. Uno de los chicos se subió a una mesa y le acercó la pija a la boca para que la empiece a chupar, inmediatamente otro lo acompaña, comenzó a mamar verga por turnos, hasta que vi que agarraba las 2 pijas y se las metía como podía juntas en la boca. Esa imagen fue demasiado, la agarré nuevamente de los pelos, la puse de rodillas en el piso, me saqué el forro y empecé a acabar en su boca y cara... acabé como nunca, fue una locura el polvo que me eché, me miró, tragó, sonrió y dijo "se nota que esto te gustó mucho" Dejé espacio y los chicos la rodearon, estaban con las pijas paradas a más no poder, eran en total 8 conmigo, y en ese momento pensé "pobre mi mujer, no se si aguantará" Ella pidió que vengan de a 3 o 4... que había puta para todos y se pensaba quedar toda la noche. Uno se acercó con un forro puesto y le empezó a cojer la concha al estilo perrito, a esta altura ya estaba totalmente emputecida, pedía que la revienten, que la nalgueen, que la cojan bien duro y que hagan lo que tengan ganas. Otro se acercó y le puso la pija en la boca, le empezó a cojer la boca tomándola de la nuca y dándole pija hasta la garganta, por momentos se atragantaba, pero la pija no se la sacaba de la boca, chorreaba saliva para todos lados y mamaba como si fuera la última pija del planeta... se acercó otro y se puso al lado y empezaron a turnarse para cojerle la boca. El que le daba por la concha le dió un buen rato hasta que no pudo más, se sacó el forro y le acercó la pija a la boca, se la llenó de leche. Los otros 2 tampoco aguantaron más y se acercaron juntos para terminar de llenar lo poco que faltaba de boca con su semen... La imagen fue increíble... mi futura esposa de rodillas con la boca abierta repleta de leche de mis compañeros del laburo... le sacamos unas fotos, hizo unas gárgaras, me miró y tragó todo, levantó con el dedo lo que le chorreó por las mejillas y se lo metió de nuevo en la boca, me sonrió y dijo que se iba a pegar una ducha y volvía. Los 4 que faltaban acabar asintieron de mala gana. Pasado un rato vuelve bañadita y perfumada, le pregunto secretamente si quiere seguir o cortar, porque realmente había recibido una tremenda sesión de sexo y respondió en voz alta "Pega esta pastillita... no hay otra para la putita?", uno de los chicos se la dio, vino, me besó y se fue a buscar algo para tomar. Uno de los chicos se acerca y me dice que nadie se encargó de comprar preservativos y que a esa hora ya no había ningún lugar donde comprar... nos queríamos morir... teníamos tremenda puta para nosotros toda la noche y no teníamos forros... encima también me comenta que varios habían tomado viagra... Me acerqué a comentarle a mi futura esposa sobre lo de los forros y me responde "bueno, entonces solo se las chuparé"Se acercó a los 4 que quedaban sin acabar se arrodilló y les empezó a chupar la pija, las chupaba de a 2 mientras pajeaba a los otros 2, los de afuera vivávamos la mamada que estaba dando gritando puta, trola, comevergas, etc. Uno de los chicos tenía la pija muy larga y gruesa, parecía actor porno, a ese le dedicó una mamada bastante larga. Parece que la pastilla le pegó de nuevo, porque me miró y me dijo "yo no me voy de acá sin cojerme tremenda pija", acto seguido lo acostó boca arriba y empezó a montarlo con algo de esfuerzo y sin preservativo, se ve que vio mi cara de preocupación y me dijo "vení que tu pijota la quiero en la boca", me acerqué y se la di para que la chupe, le pregunté como estaba y me contestó "en el paraíso, nunca en mi vida pensé que iba a recibir tanto placer", no paraba de tener orgasmos. En un momento para y me dice "andá a buscar algún lubricante porque quiero esta vergota en el orto", le alcancé aceite, la lubricó y se la empezó a meter toda en el orto... era increíble la dilatación que tuvo para meterse esa tremenda pija, pero estaba tan emputecida y extasiada que podría haber echo cualquier cosa. Yo dejé espacio y me dediqué a ver a mi puta gozando, los otros 3 que faltaban acabar se acercaron para que se las chupen, pero con tremenda pija en el orto no podía hacer mucho. El pijudo no pudo más y le llenó el culo de leche al grito de "tomá puta de mierda", en ese momento me miró a los ojos sonriendo con esa cara de puta sedienta de verga que tiene mordiéndose el labio inferior. Cuando se paró le empezó a chorrear leche por el orto, el pijudo la había dejado bien llena, acostó a uno de los que tenía adelante sin acabar y se lo montó, mientras el otro se la metió en el culo, yo sabía que era su fantasía y la estaba cumpliendo, los 2 empezaron a darle bien duro y ella gemía como una puta en celo, pedía que la llenen de leche, que la nalgueen y la traten como puta. El que faltaba acabar se acercó y le puso la pija en la boca. No puedo explicarles lo que es ver a tu futura esposa enfiestada por todos sus agujeros y mirándote de reojo sabiendo que no para de acabar. Los 3 acabaron dentro de ella, cada uno en su agujero, se paró chorreando leche de la concha y del culo porque la boca se tragó lo que le dieron, se acercó a mi y me dijo en secreto "mañana parece que voy a tener que tomar la del día después" y se fue a pegar otra ducha Al rato voy al baño a ver como estaba, se había cojido a 8 tipos y me contestó "no se que me pasa, pero quiero que me sigan dando, estoy más puta que nunca, no sabía que el éxtasis pegaba de esta forma, lo único que quiero es pija, pija y más pija", le aviso que algunos se enviagraron y me contestó "perfecto" sonriendo con cara de puta y agregó "hasta que no les deje la pija muerta a todos de acá no me voy" Nos empezamos a besar dulcemente diciéndonos todo lo que nos amamos y me dice que es la mejor noche de su vida y que nunca la va a olvidar. Me pide perdón por ser tan puta de cojer sin forro y me explica que en el momento no pudo decidir, su mente solo pedía sexo y cuanto más salvaje mejor... tuve que perdonarla... ya estaba todo hecho. Cuando está saliendo de la ducha me pregunta si el pijudo había tomado viagra, le pregunto por qué y me contesta que se lo quiere volver a cojer, que es horrible de cara pero tiene una pija enorme, parece actor porno, le respondí que no sabía quienes habían tomado. Nos empezamos a besar y yo ya estaba al palo de nuevo, así que empezamos a cojer en la puerta del baño, le empecé a preguntar: Te gusta que te enfiesten amor?, te gusta venir a mis fiestitas a que te cojamos entre varios y te llenemos toda de leche?... respondió siiiiiiiiii me encanta siiiiiii mientras acababa, me gusta que tus amigos me llenen de leche. La cambio de posición y empiezo a cojerla de espaldas y nos damos cuenta que hay varios mirando la escena y pajeándose. Ella me dice en secreto: amor, guadame la leche para el final que quiero hacerte el amor cuando nos vayamos. Quiero ser la puta del pijudo por un rato, me prestás? Por supuesto contesté Me dio un pico y se fue hacia él, lo besó y le dijo "quiero que me hagas todo lo que tu mujer no te deja hacerle, pero quiero que me lo hagas con bronca, quiero que me lastimes, quiero irme con el cuerpo marcado y lastimado por vos, me gusta ser puta de pijudos, así que aprovechá y destrozame como más te guste" El pijudo la agarró de los pelos, la arrodilló y le hizo chuparle bien la pija, la agarrába de la nuca y le daba una

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