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Letimil
5 posts · 0 seguidores · 0 pts · Novato (Lv1)

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LLetimilLv1· hace 1993 dRelatos

Negro

Era en los momentos en que era mozo. El se la pasó tomando whisky con hielo. En ese momento dábamos gratis maní. Se quedó hasta el cierre. Me miraba desde la otra punta. Era de un negro estremecedor. Los dientes bien blancos. La boca carnosa y fresca. Cuando le retire las cosas quise decirle que mi departamento estaba cerca. No hizo falta. Tomo mi mano y se la llevó a la bragueta. Le sonreí y me espero a que cerrara para caminar unas cuadras en la boca del lobo de la noche. Fuimos cerca del río donde hay una cuadra que es puro túnel iluminado de amarillo. El era el doble de mí. Me abrió las piernas alrededor de su cintura. Me mantenía con fuerza, la espalda sobre el ladrillo. Cuando su inmensa verga me atravesó dejé salir un gemido. Su poronga era una roca que un poco me hacía doler pero era tanto el deleite que no le podía decir que fuera más despacio. Me cogió como una bestia salvaje. Apurado. Era tan negro como el cielo mismo y en cada abatida yo no podía creer el contraste de nuestras pieles. Su pija, ay... Esa pija. La busque en Miles de hombres. Continuará...

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LLetimilLv1· hace 1997 dRelatos

El perico y la fantasía

Taquero, perico. Así era Manuel. Me apoyaba con firmeza, sentía cómo explotaba su cremallera. Hacia presión. Mis pezones se endurecían, rítmicos. Faltaba poco para que me la meta, dulce el frulero, mi durazno sangrante a la espera de la embestida. Tenía un colchón en el piso, y en el proyector se mezclaban el ciudadano kane con la coca Sarli. Podía verla reflejada en su torso trabajado. Por qué me buscaba tanto a mí que apenas si me dividía entre el trabajo en la fotocopiadora y largas jornadas de exploración con todo tipo de drogas. El me ofreció una línea, que fueron dos, que fueron seis. El siempre tomaba el doble. Podría haberle cobrado, más allá de los souvenirs en forma de flores fumables y algún que otro gesto que lo convertían en mi preferido. Para esa época yo estaba obsesionada con el trabajo sexual. Leia libros, escuchaba testimonios s, me apasionaba imaginarme de taco aguja y lencería cara. Scort, puta, trola, putita, triángulo de las bermudas. Cómo siempre me perdía en mis pensamientos, y las pocas veces que estuve cerca, no me animé. Cagona de mierda. Vuelvo a él. Se ponía un anillito que le apretaba la verga. Toda la sangre ahí y perpetuamente parada. Siempre me gustó que me la den en cuatro. Y él encantado. Me acababa en la espalda, en las tetas, en la cara, en la boca. Nos juntabamos cada vez más. Siempre para lo mismo. Empezamos a ver porno en la pantalla. Siempre tríos de mujeres. Clítoris, penetración, desborde. Me gustaba bastante, mi fantasía es que me la meta llenandome de billetes. Me la cumplis?

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LLetimilLv1· hace 1997 dRelatos

Trío caliente

Una pendeja y un tipo. Ella con la carne de los veinti, flaquita y con dos tetitas de durazno. Él llegando a los 40, un afortunado de novio con la nena. Me invitaron para hacerme masajes. Me dijeron que me acueste boca abajo en el colchón que tenían tirado en el piso. Me saqué el vestido. Me aceitaron la espalda, el culo con bombacha, las piernas contorneadas. Cuatro manos sobre mi piel blanca, devorando cada centímetro, haciendo presión, buscando la sensación de calentura. Una mano dibujó el contorno de mi concha. Me di vuelta. Las tetas como timbre buscando sus bocas. El clítoris en punta, recibiendo lo que me daban, fuerte, sostenido. De pronto se asomó la verga en punta. Aproveche para metermela entera en la boca. Garganta profunda. El sonido de la saliva en el tronco. Mientras tanto la pendeja no tardó en ubicarse entre mis piernas y con la lengüita ir buscando mi orgasmo mientras el me amasaba las tetas generosas. Gemidos, roce, saliva. Pija, conchas, tetas. El empezó a gemir cada vez más rápido. Yo le ofrecí mi pecho para que acabe después de sentir la boquita. Pero él no se aguantó y derramó toda su leche en mi boca. La trague orgullosa. Las gotas ardiendo. Ella, ni lerda ni perezosa, empezó con su mano a darmela entera. A las invitaciones nunca nunca hay que decirles que no.

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LLetimilLv1· hace 1998 dRelatos

Erótica y tonta

Hinchada y henchida, el cuerpo recién desatado. La lujuria en el perfume. Aquellos roces habían hecho de ella un canto, un aullido, un grito de guerra ante la apertura ancestral de su sexo. Lo blanco y lo rosado, lo dorado de los chupones en el cuello, en la espalda. Dos sopapos, ritmicos, enérgicos. La marca, una frambuesa dorada. Timbres, durezas, órdenes. Arriba, abajo, más delicado, salvaje. La mina del lápiz rojo. La abertura, los golpes marcando un compás en la pared. La boca seca. El rio encomendado, caudaloso  para su comunión con lo erecto. Combustión. Piernas que se agitan y yacen desvalidas después del último estertor. La embestida a la niña blanca, agrietada.

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